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Argazkia/Fotografía. (Lore morea) Portugaleteko Mugimendu Feminista.

La Casa de las Mujeres puede ser un espacio para poner en práctica que lo personal es político

Lo afirma Ane Loroño convencida de que podemos trabajar de forma colectiva para construir un espacio feminista y de empoderamiento individual y colectivo. Nacida en Bilbao, Ane confiesa que su relación y formación en feminismo empezó cuando llegó a Portugalete y conoció el grupo feminista de mujeres jóvenes, Lore More, hace ya seis años. Más tarde comenzó a militar en el Mugimendu Feminista de Portugalete, donde continúa hoy en día.

Una breve charla con Ane da para mucho, sobre todo para despertarnos las ganas de poder compartir cuanto antes la Casa de Todas las Mujeres.

Ane, ¿para qué necesitamos una Casa de las Mujeres en Portugalete?
Creo que es fundamental que exista un espacio de referencia para todas las mujeres que quieran dar un paso en el feminismo, un espacio al que acudir para formarse y en el que se trabaje el empoderamiento individual y colectivo de todas nosotras.

Además, me parece que puede ser un lugar de referencia al que poder acudir en caso de sufrir violencia machista sin sentirnos cuestionadas y juzgadas; considero que es importante contar con un espacio donde poder compartir y colectivizar todas las violencias que sufrimos las mujeres en el día a día por el sistema heteropatriarcal y donde se pueda recibir información, asesoría y acompañamiento.

¿En qué momento se encuentra el feminismo en Portugalete?
Diría que en estos momentos el feminismo tiene mucha fuerza en toda Euskal Herria, y también en Portugalete. Vemos que hay muchas mujeres jóvenes interesadas en formar parte del Mugimendu Feminista; se está trabajando el empoderamiento de mujeres jóvenes en los centros educativos de Portugalete y creo que esto es una semilla que está dando sus frutos. Se nota en las adolescentes que se acercan a participar en las acciones que preparamos el 8M o el 25N, en las que, por cierto, también participan mujeres que no forman parte del Mugimendu pero que se acercan en momentos puntuales para trabajar todas juntas.

El Mugimendu Feminista de Portugalete tiene un característica clave y es la diversidad de edades que hay entre las mujeres, ya que en él confluyen diferentes realidades: mujeres jóvenes de Lore More, mujeres más mayores que conforman el grupo Andere Bidatz y otras mujeres independientes, como yo, que formamos parte de este movimiento. Es un movimiento intergeneracional y amplio, aunque todavía no nos conformamos; uno de nuestros retos es llegar a más mujeres, a mujeres que vengan de cualquier rincón del mundo. Esto es lo que nos ocupa y nos preocupa en este momento.

¿De qué forma crees que una Casa de las Mujeres puede hacer que Portugalete avance en el feminismo?
Me gustaría poder plantear esta pregunta en el orden inverso, es decir, ¿de qué manera puede el feminismo hacer palanca para construir esta Casa de las Mujeres? Si la Casa de las Mujeres no se diseña desde una perspectiva feminista de poco nos va a servir; es más, puede ser contraproducente porque estaremos creando un espacio vacío, sin conciencia ni formación feminista y donde se perpetuarán todos los roles, estereotipos y violencias que sufrimos en la calle. Hay que tenerlo claro. Por poner un ejemplo, puede haber mujeres que se reunan para hacer yoga, que no es una actividad feminista en sí misma, pero se puede hacer yoga en un entorno feminista y utilizar esta herramienta para generar espacios de confianza donde conversar sobre feminismo y empoderarnos colectivamente.

La Casa de las Mujeres puede convertirse en una referencia del feminismo en Portugalete, un espacio propio, seguro y abierto al que poder acudir cuando lo necesitemos. La Casa de las Mujeres puede ayudar a que el movimiento feminista, en general, sea un referente; considero necesario que diferentes grupos feministas podamos trabajar en red o que mujeres que quieren empezar a militar en el feminismo tengan un espacio al que acercarse. Como he dicho anteriormente, creo que puede ser un espacio en el que colectivizar las violencias (denunciar no es fácil y es por ello que las mujeres, en ocasiones, confían más en el Mugimendu Feminista que en las instituciones) y poner en práctica que “lo personal es político”. Para que esto se lleve a cabo es fundamental que haya un presupuesto y personal cualificado en la Casa de las Mujeres.

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